Amor Filial - Parte 2

A la mañana siguiente me desperté abrazado a mi esposa, que despertó poco después.
Ella aparentaba encontrarse sumamente nerviosa y avergonzada, y como si albergara deseara que lo sucedido aquella noche se tratara de un sueño, me dijo:

- Anoche……. Bebí demasiado……. No me acuerdo bien……..


Era ya de día y el sol entraba por las rendijas de las persianas dejando la habitación en penumbra, lo suficiente como para poder ver a mi padre durmiendo en una silla, con una sonrisa enorme, y seguramente soñando con algo excitante ya que se encontraba en erección.

- ¿Te acuerdas ahora? - le dije, señalando a la erección de su suegro - ¡esa verga esta tan "alegre" gracias a ti!
- ¡No!, ¡como pude dejarme llevar!, ¡no volveré a beber en mi vida!, ¡qué pensará mi suegro de mi!, ¡qué vergüenza!.....

Mi mujer no dejaba de lamentarse y avergonzarse, y yo apenas pude convencerla explicándole que aquello no cambiaba nada y que olvidara cualquier pensamiento negativo. Me alegré al comprobar que mi padre tras despertarse, fingió o bien no acordarse de nada, o darle la misma importancia que yo intentaba explicarle a ella. Solo pasadas unas semanas mi mujer aparentó haber olvidado el "incidente", actuando de forma normal sin ponerse colorada al cruzarse con mi padre. Yo estaba a punto de pensar que aquello solo se trataba de un hecho aislado producto del alcohol, y que incluso mi padre también se arrepentía, por mucho que yo me excitara solo de recordarlo.

Pero una tarde mi padre me llamó por teléfono para que le hiciera una visita a su casa.

Me presenté allí, sin saber que deseaba concretamente mi padre, y más cuando me dijo que mi madre había salido a hacer unas compras y tardaría mucho en volver. Mi padre no se cortó en absoluto en expresarme sus deseos, a pesar de que evidentemente ninguno de los dos teníamos la excusa del alcohol.

- ¡Qué bien lo pasamos la otra noche! - me dijo.
- Si papá, sobre todo tu, espero que lo recuerdes a pesar de la bebida.
- ¿Olvidarlo?, ¡aunque me hubiera bebido una piscina de cerveza no lo olvidaría!, ¡que morboso follarme a mi nuera!, ¡pero qué buena que está la jodida!, ¡no recuerdo haberme follado una vagina tan húmeda y caliente como la suya!

Continuamos charlando sobre las vergüenzas de mi esposa y sobre sus deseos de volver a repetirlo alguna vez ya que afirmaba encontrarse permanentemente en erección fantaseando con ella. De repente y como el que habla de cualquier otra cosa de lo más normal me dijo.

- Tu convéncela como sea, que saldrás ganando, te lo aseguro, yo también te puedo "ofrecer algo a cambio".
- A que te refieres papá. Dije sorprendido sin saber a qué se refería.
- Te conozco perfectamente y se tus gustos, te ofrezco la oportunidad de conseguir a una "madurita" que te da mucho morbo.

Me quedé estupefacto ya que realmente no tenía ni idea de a quién se refería, y ni siquiera pude preguntarle nada mientras mi mente indagaba sobre aquello. Mi padre trajo su laptop, y tras encenderlo me dijo que iba a enseñarme las fotos de la "madurita" en cuestión. Mientras se encendía el ordenador, intentaba descifrar mentalmente que clase de señoras conocía mi padre, o si engañaba a mi madre de tal forma como para tener fotos de estas para ofrecérselas a su hijo.

Por fin abrió en la primera de las fotos de una carpeta oculta.

Una señora de unos cincuenta y tantos años, de espaldas y en braguitas de un blanco inmaculado se ofrecía a mi vista, en seguida mi padre me preguntó.

- ¿Te gusta?
- Carajo, parece que está muy rica, ¿Quién es?, ¿alguna amante tuya?
- Si, amante si lo es, y no veas como coge, casi mejor que tu mujer…

Seguí observando fotos, siempre de espaldas y en posturas cada vez más comprometidas, hasta que me percaté que aquellas fotos estaban tomadas en su casa.

- Papá, ¿es que traes a tus amantes a casa?, ¡si te encuentra mamá te mata!
- Hijo mío, veo que eres estúpido o te haces, ¿no conoces esas bragas?

Observé la foto con detenimiento, ¿Por qué carajos debía conocer yo aquellas bragas blancas si por supuesto jamás había tenido ninguna aventura con alguna madurita?.

- Deberías acordarte perfectamente, más de una vez las has buscado en los cajones y…. ¡te has masturbado con ellas!, ¿piensas que no nos dábamos cuenta?

Empecé a comprenderlo……. No obstante no podía creerlo de ninguna manera pero mi padre terminó de confirmar mis sospechas al abrir la última foto.

¡¡¡¡¡¡¡Mi madre!!!!! Se trataba de la protagonista de las fotos que había estado mirando obscenamente, ahora de frente, podía ver su rostro mientras posaba en bragas, las cual reconocía perfectamente ya que siendo soltero y más joven, habitualmente usaba para masturbarme acariciándolas y correrme sobre las mismas, en una fantasía incestuosa de la que jamás habría hablado con nadie, y por supuesto un insuperable tabú para mí mismo.

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